Adaptada de la novela de Ariana Harwicz, “Mátate, amor”, la película protagonizada por Jennifer Lawrance y Robert Pattinson es visualmente deslumbrante, pero comete un error catastrófico al intenta domesticar una bestia que debería haber permanecido salvaje.
La historia propone un grito visceral de la protagonista, luego de ser madre y ver cómo su relación con su marido se derrumba. En este nuevo estreno de MUBI, el grito se traduce a menudo en un susurro demasiado estético y calculado, generando una experiencia que fascina a los ojos pero que deja un vacío enorme en su narración, esto porque es una película bien asfixiante en su estructura.

El mayor obstáculo del filme radica en que nunca conectamos con la mente del personaje de Lawrance: una mujer comportándose de manera errática, cruel y distante y en donde se centra la historia, pero el lente la observa con una frialdad clínica que dificulta la conexión emocional. Así el espectador se transforma en un voyerista de la locura ajena, en lugar de experimentar la claustrofobia en carne propia.
Sin embargo, sería injusto ignorar la innegable factura técnica de la obra, que actúa como un contrapunto brillante a sus fallas narrativas. Donde el guion falla en transmitir la angustia, el diseño sonoro triunfa.

De igual manera, la interpretación central merece reconocimiento; la ganadora del Oscar se entrega con una soltura encomiable. Aunque el material le pide a menudo que sea un enigma indescifrable, su compromiso corporal con el papel rescata escenas que de otro modo serían inertes, ofreciendo momentos de humor negro y desesperación silenciosa.
Visualmente hipnótica, aunque este sea un arma de doble filo, “Mátate, amor” es una película de contrastes fuertes. Es un ejercicio cinematográfico técnicamente pulido que lucha constantemente contra un guion hermético. Al intentar hacer digerible la locura para una audiencia cinematográfica, la película le quita los dientes a la historia original, entregándonos un retrato de la depresión y el exilio que es bello de mirar, pero nada más. Esto porque es una película frustrante en todo momento.

Por Mauricio Aravena Z
Lunes 29 de diciembre de 2025

