Fuimos a ver a Maroon 5 en el Movistar Arena y probamos la siguiente hipótesis: Adam Levine y compañía son una banda intrascendente en lo que a música respecta, pero que difícilmente olvidaremos gracias al desorden mental que nos ha provocado «This Love» sonando día y noche, donde quiera que estemos. O algo así.
Por Mauricio Aravena Z / Fotos: Felipe Ramírez Amigo – Humonegro.com
Un par de horas antes del show, en pleno Paseo Ahumada, cientos de fanáticas pokemonas y chicos emo, cámara en mano, esperaban por De Saloon y el lanzamiento de su cuarto disco, Delicada Violencia. En ese instante, hablando con Piero (vocalista de la banda), le cuento que me toca cubrir el concierto de Maroon 5 y que, por ende, no los podré acompañar en toda la maratónica jornada de firmas. Él me responde que hace unos días atrás, Alfredo Lewin le comentó que De Saloon habría sido la banda idónea para telonear a los gringos liderados por Adam Levine. Una vez adentro del Movistar Arena, con más de 9 mil quinceañeras pelolais acompañadas de sus pololos y amigos -además de los infaltables cuarentones junto a sus musas estilizadamente vestidas-, le encuentro toda la razón al ex VJ de MTV: la noche fue hecha para gritos, ropa ajustada, mucho sudor y un setlist hecho para tocar, agarrar el avión y decir bye-bye.
21:30 y suena “This Love”: el mayor hit de la banda se quema de una. Lo que todos esperaban para el final,’ o al menos para anteceder el bis, termina siendo el inicio de un concierto quizás bailable, pero que con el paso de los temas, se evaporó junto con el sudor de Levine. Fueron tres los éxitos consecutivos que encendieron al público presente anoche: luego del megahit, “If I Never See Your Face Again” (que aparece en la reedición de Good Girl Gone Bad, el último disco de Rihanna) y “Makes me Wonder”. Después de estar arriba, junto con todos los flashes que, a todo esto, encendieron el Arena más que la misma presentación, el show se desplomó. Una lata. Para el olvido. Un next rotundo.

Los minutos pasaban, la gente comenzaba a calmarse en la platea alta. En el sector de cancha VIP, los desubicados de siempre se ponían de pie sobre los innecesarios asientos, impidiendo que los de cancha general vieran como correspondía. Porque claro, a lo lejos, Maroon 5 tocó. De verdad.
La inexistente pantalla gigante no ayudó en la performance de Levine y sus chicos: ni sus juegos con el trípode del micrófono a lo Adrián Dárgelos (Babasónicos), ni los saltos a lo rockstar para terminar con los clichés de batería después de cada tema, ni mucho menos esa innecesaria polera con la bandera chilena que el guitarrista James Valentine usó para tocar “Harder To Breathe”, pudieron contra la monotonía del show.
Esa imagen me recordó por un instante a Maná.
Dato aparte fue que para la introducción de «She will be loved» interpretaron el clásico de Chris Isaak, «Wicked Game». Algo inesperado e inadecuado para un público tan puber. Así y todo, fue valorado a esa altura de la noche, tanto así que dio impulso al último suspiro de los yanquis, al volver del único bis para rellenar con dos temas y luego marcharse.
No niego que a gran parte de la gente le agradó el show. Obvio, era lo que esperaban. Ver al ex de Maria Sharapova gimiendo como ella en medio de un concierto no era apto para religiosos. La perfomance se hizo, pero cuando se escriba sobre la presentación de Kylie Minogue, ya se habrá olvidado. Una lástima.

Setlist:
This Love
If I Never See Your Face Again
Makes me Wonder
Tangled
The Sun
Won”’t Go Home Without You
Secret
Shiver
Wake Up Call
Sunday Morning
She will be loved (intro Wicked Game)
Harder to Breathe
Sweetest Goodbye
Publicación original DISORDER.CL

